martes, 2 de mayo de 2006

JLA: OTRO CLAVO, de PDA


Valhalla para Batman.

Reseña por Antonio Santos


Perfecto exponente de los 25 años de buen oficio del autor británico ALAN DAVIS efectuada para la Editorial Donde Los Héroes También Mueren, perfectamente respaldado por la tinta de MARK FARMER y la compupaleta de JOHN KALITZ. Rotundo volumen dotado de jugosos atractivos insoslayables, y un buen ejemplo para ayudarnos a completar nuestras nociones sobre esa gran desconocida, DC COMICS, más allá de BATMAN y SUPERMAN.


Datos técnicos.-

JLA: OTRO CLAVO. Recopilatorio de los núms. 1-3. Producto DC. Guión, lápiz, cubiertas: Alan Davis. Tintas y sombras: Mark Farmer. Al colorín, colorado: John Kalitz. Edición española (esa palabra sigue siendo constitucional, ¿no?) a cargo de PLANETA-DeAGOSTINI. Traduce: F. TOBAR. Rotula: A. AGUT. Realización técnica editorial: 9 LETRAS. ISBN: 84-674-2424-9. Por sólo 9, 95 euros tienes 166 páginas (en formato 25 X 17 cm.) cargadito de desbordante acción y confusión maestramente ilustradas. ¡Frotémonos las manos y empecemos!

Érase una vez….-

…cierto planeta muy necesitado de ayuda. Bandas de superhéroes prestan cuanta pueden a la atribulada población, la cual elige a un perverso calvo realmente malo, llamado LUTHOR, como capitán de sus destinos y el cual redacta una ley prohibiendo y encarcelando a los benefactores enmascarados. (Vamos, como en unas obritas desconocidas llamadas WATCHMEN y BATMAN. DARK KNIGHT. ¿Hay tebeo moderno que escape a este cliché?) Pero en esto, y como consecuencia de una grave crisis originada por JIMMY OLSEN (el RICK JONES de la DC: otro paliza de tío), de entre las bucólicas y abúlicas entrañas amish surge un Mesías, un coloso vecino del extinto planeta Krypton, quien terminará erigiéndose guía y campeón de los denostados superhéroes, extendiendo un benevolente palio de protección y ayuda a la veleidosa población, que tan pronto los odia como los ama.

Y mientras, convulsiones de épica wagneriana sacuden a la Galaxia. Un siniestro jeta con cara de piedra, DARKSEID, pretende gobernarla e imponer su eterna dictadura. Sus bravos y muy nobles rivales del planeta NUEVA GÉNESIS reciben el apoyo de los protectores del Cosmos patrocinados por HEINEKEN (pues piensan en verde) ante las catastróficas dimensiones que la guerra contra el del careto pétreo está adquiriendo.

En combate final, Darkseid es transmutado en mohai sideral y derrotado. Mas su derrota contiene el germen de lo que se constituirá su victoria, y nuestros caros de la JLA se las verás y desearán para evitar el desplome y total fagocitación del Multiverso.


Una tentación wagneriana.-

Otro clavo (a parte de ser el tebeo coral de marras, con sus habituales carencias ya comentadas) es un cómic al margen de la usual continuidad de la colección. Davis, en la breve entrevista que cierra este ciertamente espléndido volumen, ironiza con la línea OTROS MUNDOS, en la cual, no obstante, cabe encuadrar su labor. Pretende zafarse de parecer uno más de los “otromundistas” que campan por ahí alegando que su obra está más centrada en mantener una presunta continuidad de la SILVER AGE de la DC.

Pero su premisa básica es: ¿Y si KAL EL cayese, no bajo la férula de los KENT (o NICOLAS CAGE, ya que estamos), sino de una familia amish? Pues que Superman es el doble de carajote.

Duda, vacila en exceso, se muestra frecuentemente acomplejado… Es una idea interesante que Davis no supo (o no pudo) cuajar del todo; o acaso actuó sabiamente, evocando y evitando la fase del CAPTAIN AMERICA sumamente dubitativo e introvertido, temeroso de estornudar por si causaba un tsunami que inundase Japón.

Para el resto de los comparecientes, Davis procura mantenerse dinámico, buscando recursos por doquier a fin de enriquecer su tapiz épico pandimensional, una tentación recurrente en autores de su dilatada trayectoria: crear la obra magna con numerosos elementos en equilibrio. Peculiar resulta la mirada de envidia mal disimulada que BARRY “FLASH” ALLEN dirige a Superman, como apreciamos en la portada, con ese periquito (¡anda, si es un minisuperhéroe!) perchado en su hombro todo el santo tebeo.

Davis ha tintado, quizás en exceso, el protagonismo de los GREEN LANTERN, un fulcro sobre el cual pretende girar toda su obra, aunque se nos seduzca, inicialmente, con el mencionado planteamiento sobre Superman huérfano de los cuidados Kent.

Conduce a Batman a una situación de demencia donde ni las muy tentadoras y realzadas curvas de CELINA KYLE lo apartan del deseo vindicativo que lo carcome, confeccionándole un VALHALLA donde luchar sin tregua con el JOKER más poseso de la historia.

El fecundo autor, que tan feliz se las pintó killraveando por la América sojuzgada por los pervertidos marcianos, comete el mismo error de aceleración-y-síntesis abocadas a la confusión de entonces. Obsesionado en sacarlos a todos (indistintamente a su filiación o inclinaciones morales) y a sus más mortales enemigos, Davis pica en la batidora 50 o 60 años de tebeos y JACK KIRBY´S FOURTH WORLD como aliño y nos ofrece un cóctel de prodigios vertiginosos, creyendo que con ese desenlace gargantuesco (muy superior a las pirotecnias de DRAGON BALL, excesivas per se) que implica a múltiples Universos tendría el corolario ideal. (A propósito, MOORKOCK debe andar ciscándose en su misma estampa: Cada vez que un ilustre, o un inútil, trata de dar glamour a su obra, ¡TACHÁM!, ¡¡Multiverso al canto!! A ver si sois más originales, debe pensar.)

Otro clavo se destina a un delta de lectores especializados o familiarizados con su singular entorno (JLA). Estar firmado por Davis/Farmer, más un propio gusto por conocer material de la DC Comics, fue un factor para adquirir este tomo, conjunto a su excelente relación euro/volumen. Pero ante un lector de cómics menos ambicioso o más núbil, ¿le resulta tentador, estimulante?

La trama, por ende, a veces se vuelve peligrosamente confusa y saturada de elementos. Todo queda espléndidamente aclarado, pero en esos momentos, nuestro neófito puede experimentar la certeza de haber malgastado su asignación.


Final explosivo.-

Desde que GEORGE LUCAS finalizara las películas con un macrorreventón, todos se sienten obligados a explotar algo y mientras más grande, mejor. Davis no iba a ser menos, hombre, y nos revienta un Universo.

A ver quién supera eso, debe ser su jactancioso reto.

Pues no es una meta nada desdeñable, por cierto, pero tampoco una aspiración de tipo maratoniano: Hago el tebeo definitivo, donde explota hasta el lector, y muero feliz. Sin duda, hubiese sido preferible un final más modesto y mucho mejor trabajado.


Concluyendo.-

Otro clavo es un tebeo familiar, neutro pero no inocuo, con escasas novedades o sorpresas. Es una narración clásica de buenos contra malos, sin escalas de grises, ambigüedades o escabrosidades, con cierto sabor añejo y setentero, en la que cierto buen espíritu trata de recuperase, y elude la estéril polémica como base publicitaria. Es el tebeo perfecto para iniciar una saga de nuevos lectores.

Los principales alicientes que impulsan su posesión son, esencialmente, gráficos. Duele admitir que el talento como guionista de Davis bordea lo mediocre, quizás debido a esa compulsión de sacarlo todo, revisionarlo todo, darle una nueva capa de látex a los uniformes (más prietos que nunca) y silicona a los senos de las féminas (más SHOW GIRLS que nunca.) Aunque, dentro de este capítulo, puede beneficiarse de la duda de que su tratamiento pueda ser idóneo y, a veces, superlativo, debido a que, hasta hace más bien poco, y tras una larga sequía paliada con mangakadas y marveladas, sobre todo, estábamos muy carentes de leyendas de la DC Comics. Casi todo el elenco aparecido en esta obra me resulta desconocido. ¿Son así; Davis los plasma magistral o mediocremente?

Obviamente, la desbocada creatividad de Davis debe ser ayuntada de algún modo. Alguien debe repasarle los guiones y pulirle sus leves deficiencias, especialmente esa manía del todo-y-todos. En ese momento, estaremos frente a obras mayúsculas y realmente difíciles de superar.

He creído más conveniente resaltar el espíritu de su letra que de su gráfica. Técnicamente es inobjetable; calidad pura. (Bueno, sí: hay algo de mimético en el estilo de Davis con el de JOHN BYRNE, aunque su trabajo es indiscutiblemente superior). Davis es uno de los titanes del panteón actual y los entendidos (y aún los neófitos por quienes tan poco se hace) sabemos que la compra está garantizada. El espacio marginado dentro de las viñetas estará satisfactoriamente completo. Farmer es, por ende, un excelente profesional, como tantas y sobradas muestras ha dado en el pasado, y constituye otro pilar del producto.

En cuanto al color… no se trata de que la labor de Kalitz sea deficiente. Es, como mínimo, correcta. Se trata, más bien, de la técnica en sí. El infocoloreado ya no impresiona. Su novedad se diluyó con su popularización. Agradecemos los nuevos recursos que introduce (suficientes como para insistir en su permanencia), pero también mutila la labor del colorista. ¿Y si empleando medios más tradicionales descubrimos en Kalitz un asombroso talento, algo que aún hubiese redundado en mayor calidad al volumen? (Aunque nos arriesgamos a que ocurra lo contrario, claro.) El infocolor debe dar un paso más, que sin duda debe ser el más extraordinario, para que su aplicación no se torne una tediosa rutina sin derecho ni a una somera referencia.


Lo mejor.-
El espléndido trabajo técnico.
La página.-
Darkseid transmutado a escala planetaria.

(Esencialmente, por sus connotaciones.)

La frase.-

No se ha lucido Davis en esto, no.

Lo peor.-

Ese tío del sombrero, el FANTASMA ERRANTE.


Reseña de José Antonio Santos, de la serie La voz en el desierto (entrega 15).