viernes, 10 de septiembre de 2010

ESPÍAS BAJO EL YUGO DE LA CENSURA


A partir de la promulgación, en 1952, de una normativa reguladora de los contenidos de las publicaciones dirigidas a la infancia en España, potenciado en 1955, la brutalidad, la insidia, la muerte, lo diabólico, la profusión de sangre o el gusto por lo macabro y lo terrible quedaba desterrado de los tebeos. Comenzó un periodo yerto para la historieta española que fue superado a veces con ingenio y fuertes dosis de ironía y sarcasmo (por ejemplo, en la historieta humorística), pero los espías se resintieron.
Todavía a mitad de década, algún otro sello menor, como Valor, lanzó tebeos con un tratamiento crudo de los temas (cerca del tremendismo de ciertos comic books americanos de los cincuenta) en las raras colecciones: S.C.I. Contraespionaje americano, de 1954, y Espías, de 1955. Ofrecemos las dos fichas si bien la primera colección es muy difícil de catalogar completa (si alguien nos ayuda...):



Otros que sorprendieron en estos años fueron Ferma, con el primer personaje de historieta español cuyo nombre era un signo: "?", creación de Llarch y Martínez Osete que mezclaba lo fantástico con lo policial y el espionaje a gran escala, o la editorial Samara, con la colección de carismáticos personajes El Rey de las Tinieblas:



Salvo esas excepciones comentadas, el subgénero se mantuvo en los tebeos edulcorado en sus formas, disfrazando los guiones de este tipo en tebeos de otros géneros (los bélicos), o con expresión mucho más ingenua. Roy Baxter, por ejemplo, comulgaba con la ingenuidad expresada en las misiones de espionaje de sus antecesores Roberto Alcázar y Pedrín. A Martín Vega de la B.I.C. (Ricart, 1955) le ocurría otro tanto. Y la misma ingenuidad destilaban títulos nuevos como Ocurrió una vez, de Toray, o en el relanzamiento de Hispano Americana de Agente Secreto en 1957, que se continuaría bajo el título "Sugar" en 1958 -en ellas estamos trabajando actualmente-. Citemos varias colecciones que fueron apareciendo con esta temática en los finales cincuenta:





Hacia finales de la década, comenzó a crecer la fascinación por el género negro y detectivesco, algo puesto en evidencia con colecciones como Policía internacional, de Gestión (1958), el Rip Kirby rescatado por Dólar en 1959, La patrulla sin miedo (Hispano Americana, 1961) o Inspector H (Maga, 1961), por citar algunos.

Pero era otro tiempo, ya en los sesenta, década en la que se operó una transformación en los medios, en los géneros y en los formatos que afectaría a los espías sustancialmente.

Tebeosfera. Espiando la evolución de los tebeos.