lunes, 4 de octubre de 2010

LA SUPERVIVENCIA DEL ESPIONAJE EN LA ESPAÑA DE LOS SETENTA


Si ayer comentábamos algunas de las series de agentes secretos desarrolladas por españoles, o en España, hoy revisamos las colecciones publicadas en nuestro país que intentaron explotar este subgénero en un momento en el que la crisis de la industria de los tebeos ya era evidente. Estas colecciones que a continuación mostramos, precisamente por insistir en un subgénero que ya no era el preferido por los lectores -salvo en su vertiente paródica-, atestiguan la situación de penuria editorial.
Por un lado, estaban los que intentaban aprovechar sus fondos editoriales para mantener colecciones en el mercado, lo cual fue la política de Ursus, sello sucesor de Toray, con colecciones como Servicio Federal, Agente Especial o Espionaje.

SERVICIO FEDERAL (URSUS, 1973)

ESPIONAJE (URSUS, 1974)

AGENTE ESPECIAL (URSUS, 1974)

SERVICIO FEDERAL (URSUS, 1980)

Maisal emuló a sellos como Boixher en su explotación de historietas producidas para el mercado europeo (traducidas aquí con nula consideración hacia sus autores originales), como fue el caso de Z33, serie creada para el mercado francófono que publicó el sello Imperia, con idéntico espíritu que la ya comentada X-13 / K22, y que era obra del guionista Eduardo Sotillos y los dibujantes Pedro Henares y Aurelio Beviá:

AGENTE SECRETO Z33 (MAISAL, 1979)

AGENTE SECRETO Z33 (MAISAL, 1980)



En otros casos, atendimos al esfuerzo de algunos autores que pensaron que el apoyo de una serie televisiva podría redundar en jugosas ventas de tebeos inspirados en ellas, como le pasó a J. Rumeu, cuyo trabajo en Valenciana no logró éxito pese a la buena presencia de los tebeos:

TRILLIZAS (EDIVAL, 1977)

LOS ÁNGELES DE CHARLIE (EDIVAL, 1979)

Todas estas colecciones de tebeos gozaron de corta vida, puesto que no superaron la decena de números, y eso era señal de un mercado agotado, de un panorama editorial yerto en el que el subgénero de los espías ya no daba beneficios. Incluso planteamientos de presunta mayor calidad, como los de Rollán, con buenos guiones (los últimos de Toutain), buen dibujo y presentación apetente, fracasaron:

BIKINI-CAT (ROLLAN, 1977)

DIABLO SMITH (ROLLAN, 1977)



Ya no era la editorial Rollán de años atrás, cuando sucedía el festival semanal en el quiosco a la espera de los agentes del FBI... No, los espías españoles fueron una víctima más de una industria en la que el reciclaje, la traducción incompetente, el remontaje indiscriminado y la desconsideración de los editores por los derechos de autor era la norma.

Tebeosfera. Los días tristes de la historieta española también deben ser recordados.

[Estas catalogaciones, sin la intervención de Adolfo Gracia, más tristes hubieran sido. Y Moreno ayudó lo suyo]

[Imágenes de Noiquet para Servicio Federal, 7; de J. Rumeu para Los Ángeles de Charlie, 1; de Fernando Fernández para Diablo Smith, 2.]