miércoles, 28 de diciembre de 2011

PLANAS, LAS MÁS EXQUISITAS HISTORIAS DE VIDA


Bucear entre papeles viejos depara sorpresas y en TEBEOSFERA no dejamos de enarcar las cejas. Si ayer mostrábamos al público por primera vez al completo la serie de láminas galantes que el pintor Armet presuntamente realizó inspirado en la obra del pionero William Hogarth, hoy mostramos otro juego de imágenes similar, obra de otro pintor exquisito que obtuvo gran repercusión.
Nos referimos a la serie de láminas cromolitográficas (en su día llamadas “cromos”) Historia de una mujer, que el pintor catalán Eusebio Planas realizó entre 1878 y 1880 y que fueron publicadas en este último año exquisitamente en formato libro. Argumentalmente se trata de otra vida descarriada de mujer licenciosa que se ofreció secuenciada en imágenes, al estilo de la de Mrs Wool publicada años antes e inspirada también en las muchas historias de vida de este tipo que aparecieron en Francia a lo largo de todo el siglo XIX. No hemos podido rescatar todas las piezas de la edición original, compuesta de cincuenta cromos, pero sí las suficientes para percatarnos del fino trazo de Planas y de su calidad de genio del dibujo, muy popular en su día entre los catalanes, que apreciaban sobremanera los libros ilustrados por él; también en Francia, donde Planas se formó como litógrafo y pintor de hecho; y, sorprendentemente, en Argentina, donde su obra fue plagiada de inmediato por el fotógrafo Fernando Tort, que realizó en 1880 una edición “fotográfica” de esta obra sobre una mujer de mal vivir.
En nuestro repaso por los antecedentes de la historieta erótica española no hemos querido dejar sin celebrar, ciento treinta años después, la edición de esta exquisitez, a la cual hemos tenido acceso gracias a Albert Domènech.


Tebeosfera. Historietas de vida.



[Nota del editor:

Obviamente, lo que comentábamos en la anterior entrada sobre el plagio de Outcault es falso.

¡Inocente, inocente!
: D

No fue el lápiz de Planas quien moldeó los rasgos de Yellow Kid o Buster Brown por vez primera, ese merito le corresponde a Outcault. En nuestras imágenes mostradas anteriormente el mérito fue de Antonio Moreno, nuestro particular “mago del píxel”. Ahora bien, es cierto que el padre del Chico Amarillo trabajó para Edison y viajó con él a París en aquellos años, y sin duda consultó mucha de la abundante por entonces prensa francesa (y británica) con viñetas e historietas.
El tiempo irá sacando más imágenes del olvido que nos permitan ir cerrando el cerco sobre los fundadores del lenguaje de este medio que se aproxima a su bicentenario.]