martes, 27 de marzo de 2012

DE REPENTE, SALLY FORTH

Wood contribuyó a la historia del erotismo no sólo con sus chicas neumáticas interestelares (voluptuosamente desafiantes e inocentemente tórridas en aquellas portadas de comics de EC), también con una serie que con el tiempo ha ido ganando enteros porque definía un modelo.
Hablamos de Sally Forth, una típica serie de chica-mona-que-pierde-la-ropa dirigida a lectores militares desde su arranque en 1968, situada en la estela de Little Annie Fanny por perpetuar esa idea de la dulce vecinita, ingenua y cañón, que colmaba los sueños eróticos de América. A diferencia de la chica de Playboy, Sally era una aventurera que utilizaba sus atributos sexuales como arma y que también tomaba parte activa en la acción, y hasta vivió aventuras espaciales, como Barbarella. A diferencia de la creación de Kurtzman y Elder, dependiente de la actualidad que satirizaba, la serie de Wood era intemporal dentro de su línea paródica, muy desenfadada y divertidísima.
Sigue siéndolo.
Recuérdenla:

SALLY FORTH

Tebeosfera. Chicas enérgicas.